— Señor su hijo lo espera en la sala de junta ¿Qué le digo? — dice la secretaria al entrar.
— Dile que estoy allí en 5 minutos. — ella asiente y se retira.
Mi braga se quedó apuñada en mi mano, me levanto, rodeo la mesa y la meto en el bolsillo de su traje. Me acerco a sus labios seductoramente.
— Lástima que nos interrumpieran suegrito — rueda los ojos al decirle así —. Vaya y atienda a su hijo que yo me tengo que ir de viaje. Pero en usted queda que averigüe con quién me engaña y así poder pe