Akem
Verla marchar en su coche por mi ventana remueve muchas cosas en mí. Escucharla hablar mediante una profunda pesadilla sobre todas las malas y buenas vivencias que vivimos juntos me confirmó que recuperaba la memoria, oírla llorar una hora a mares en la ducha hacía que quisiera levantarme para consolarla y decirle que todo iba a estar bien, que yo estaba para ella siempre. Pero no, Arabella necesitaba adaptar todo en su mente de golpe, que su verdadera realidad no es color de rosa y a mi l