Arabella
Camino decidida a mi objetivo por todo el pasillo. Recuerdos fugaces pasan por mi mente al transcurrir por ese sitio y ser besada por mi idiota, la recepcionista me ve nerviosa; no necesito ser anunciada para ver al maldito de mi marido. Una fila de soldados me comen con la mirada, les sonrío coqueta, no todos los días tienen la oportunidad de admirar a alguien como yo. Llego a la puerta de su oficina sin más abro la puerta, tiene a su prima abierta de piernas sobre la mesa, ninguno se