CAPÍTULO 35. Lo quiero hundido lo más pronto posible
No podían dormir, ninguno de los dos podía porque Bells estaba viva, estaba viva y eso significaba demasiado... pero no sabían si estaba bien.
—¿Crees que la haya operado realmente o solo la esté controlando como nosotros intentábamos hacer con ese maldit0 tumor? —preguntó Stefano.
—Para empezar sí la operó, porque de lo contrario no nos hubiera olvidado, Polarcito —susurró Kiryan mirando al techo—. Pero si pudo extraerle o no el tumor ya es otra cosa.
—Quizás ni siquiera había tanto riesgo, Ko