Me levanté del sofá, acercándome al despacho, al estar la puerta abierta, entré sin tener que llamar, viendo a Marco con una rodilla en el suelo, y una cajita en sus manos que contenía un anillo, mirándome mientras me sonreía
— Hemos pasado mucho los dos, pero tu me has hecho muy feliz muchas veces, te quiero y deseo que pases el resto de mi vida contigo, ¿qué me dices?¿te casarías conmigo? — me pregunto
— ¿Qué hace Cloe aquí? — pregunte, viendo como se ponía de pie acercándose a mi
– Por favor