Mientras Marco, se marchó a la cocina para sacarnos algo de beber, mi nana y yo nos fuimos al gran salón, sentandonos para hablar. Le conté todo lo que pude recordar, intentando ella animarme para que no deje de luchar por las dos personitas que tanto me importaban
— Nana, ese sinvergüenza lo que quiere, es tenerla en su cama cada vez que al payaso se le hinche la polla y Alice no es ninguna prostituta como él quiere que sea— le dijo Marco
—- Cariño, eso lo tienes que cortar, ya que no quiere d