Dias despues, Sara volvio a la casa, sacando de una bolsa grande, un vestido de color negro, con los tirantes cruzados en el cuello y una pequeña capa, que caia por la espalda, disimulando mi vientre algo, aunque quien me viera, sabria perfectamente que estaba embarazada, pero el vestido dimisumalaba muy bien mi estado. El día que teníamos que ir al evento, Marta, la criada, me ayudó a vestirme y peinarme, pintándome la cara con colores claros, llevando un rojo pasión en mis labios. Abrí la pue