Cuando me repuse, me lave la cara y los dientes, volviendo al dormitorio, sin dejar mi marido de acariciarme
— ¿Qué ha sido eso? ¿te encuentras mal? voy a llamar al médico — me dijo
— Adrian, solo necesito descansar — le dije
— Sabes que no puedo dejarte descansar, hoy tenemos que empezar a buscar a nuestro hijo, Necesito que me lo des ya — me dijo
— Esta bien, tu mandas, eres mi amor y te debo obediencia — le respondí
Adrian se puso de pie, quitándose despacio la ropa, la camisa, sus pantalone