Cenamos los cuatro, escuchando anécdotas de Roxana y su esposo, comimos, nos reimos y cuando terminamos, entre todos recogimos la mesa, siendo Roxana y yo las que recogimos la cocina, mientras nuestros hombres se quedaban en el salón, bebiendo en sus copas el Whisky que sacó Marco. A la hora de servir el café, entre las dos mujeres preparamos las tazas y unas pastas, fijándome en cómo me estaba mirando Roxana
— Seria bueno que Marco te tuviera como sumisa, en el club, cuando estabamos en la hab