DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 24. Una visita inesperada
DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 24. Una visita inesperada
Ximena no podía negarlo, hacerlo descansar era algo que requería esfuerzo de parte de los dos, porque tal parecía que cada vez que se miraban algo ardía entre ellos. Así que los dos días que siguieron solo fueron un infierno más o menos controlado y lo peor de todo: deseado.
Bastó con que salieran de aquella bañera para que la comida llegara y los dos se sentaran a discutir el proyecto. Cada boceto que Ximena le enseñaba él se lo iba imagin