CAPÍTULO 86. Ganas de pelear
CAPÍTULO 86. Ganas de pelear
Estaba chispitas, pasada de cerveza, y lista para hacer todo el escándalo del mundo, pero en el mismo momento en que el cuerpazo de Samuel se pegó al suyo fue como si toda la borrachera se le pasara de una sacudida.
—¡Aléjate de mí o te juro que te voy a vomitar en los pies! —le gruñó casi enseñándole los dientes, como si fuera una fierecilla salvaje, pero la única respuesta que recibió fue las manos enormes de Samuel rodeando su cintura con una caricia suave y pose