CAPÍTULO 68. El caos
CAPÍTULO 68. El caos
Samuel sentía como si le hubieran salido cinco o seis ojos de lo atento que estaba siempre, incluso había pedido una licencia en el trabajo para poder estar presente en el hospital, y el jefe de la estación, que indudablemente era un viejo bombero que conocía muy bien al abuelo Félix, se la había concedido sin ponerle ninguna objeción.
Y por suerte lo había hecho, porque no demoró de enterarse por Rosy y por Joaquín lo que estaba sucediendo en la hacienda. Por supuesto que