CAPÍTULO 26. Una desgracia
CAPÍTULO 26. Una desgracia
El abuelo parecía furioso, al punto de no escuchar razones mientras Naiara corría tras él fuera de la casa.
—¡Abuelo! ¡Deja eso! ¡¿Qué está pasando…?!
Pero la primera respuesta que obtuvo fue un hombre elegantemente vestido que se acercaba a ellos. Debía tener más o menos la edad de su padre y a la muchacha le resultaba extrañamente familiar, pero no podía decir de dónde. Quizás era alguien que había conocido de niña, antes de irse a América, pero la verdad era que no