CAPÍTULO 153. Una persona despreciable
CAPÍTULO 153. Una persona despreciable
Por desgracia la expresión de sorpresa, consternación y azoro en la cara de aquella mujer le dijeron en un solo instante a Samuel que ella no tenía idea de lo que estaba hablándole. Y si tenía idea, porque el suceso había salido por supuesto en algunos noticieros locales, entonces lo que la tenía estupefacta era el hecho de que alguien pudiera culparla a ella del incendio.
—¡No no no no no no no no no no no no! ¡No, claro que no! ¡Maldición, por supuesto q