CAPÍTULO 152. Una mujer a la fuga
Samuel se levantó como un resorte porque obviamente era algo muy importante, y tanto él como el capitán de la policía lo sabían. La patrulla salió delante de la camioneta, y Samuel no era capaz de explicar lo que iba sintiendo por el camino, apresurándose hasta que la enorme estación pintada de rojo apareció en su campo de visión.
Bastó solo que Samuel estacionara y abriera la puerta de su auto para que los tres perros, que estaban echados a la sombra en una esquina de la edificación, cerca de