CAPÍTULO 143. Un hombre lleno de soberbia
CAPÍTULO 143. Un hombre lleno de soberbia
El juzgado le sentó a Naiara especialmente mal ese día aunque no supo por qué. Era lógico que no le gustara, porque ahí dentro lo que iba a encontrar era nada menos que un triste destino para su propio padre, pero aquel día en particular sintió que la piel se le erizaba al entrar.
—¿Pasa algo, renacuajo?
Naiara pasó saliva y se acomodó en su asiento, sujetándole la mano.
—Por mucho tiempo traté de entender por qué mis padres eran así conmigo, pero ahor