CAPÍTULO 130. Una madre desnaturalizada
CAPÍTULO 130. Una madre desnaturalizada
No era egoísmo, y sabía que no porque Naiara Bravo tenía el corazón más grande del mundo, pero de verdad no podía permitir que la lastimaran a ella ni a su hijo, y aquel instinto de protección se le disparaba solo por el simple hecho de tener a su madre y a su hermana cerca, porque no podía decir con sinceridad que estaba segura de que no buscarían alguna forma de atacarla.
—¡No sé cómo pude traer al mundo a una criatura tan horrible como tú! —gritó Lucía