Una semana después de aquel maravilloso día en el que fuimos los tres al cine, David recibió por la tarde una llamada de su amigo Carlos diciéndole que había problemas en la empresa con su madre y tenía que regresar de inmediato a Nueva York. Cuando ya nos íbamos al día siguiente, la despedida de Lucinda y Veronica fue algo que en parte me dolió mucho, pues mi hija enamoró a todos los que habían en la casa y sobre todo a esas dos mujeres, que se comportaron con mi pequeña como si fuera suya. Pr