Los días pasaron muy rápidos y estabamos ya en la última noche en la que David sería el soltero más codiciado de todo Nueva York, ya que al día siguiente se celebraba la boda y sería oficialmente el esposo de mi hermanastra Melody. Mi amiga Aroa, ya venía a mi casa a visitarnos o se quedaba cuando podía unos días con nosotros. Pero cuando estaba ella, todo era risas y alegría en la casa, pero yo estaba por dentro destrozada, ya que estaba a punto de perder al padre de mi hija, al hombre del cua