Capítulo 57.
Malía jadea ante la rabia que la consume.
Sus manos estaban sudadas y se sentía nerviosa, de nada servía que fuera una guerrera entrenada, cuando el corazón estaba envuelto en la lucha.
En cuanto quedan completamente solos en la habitación Malía comienza a preguntar…
— ¿Lo sabías? Sabías lo que traía esa carta ¿verdad?
Dante aprieta las quijadas.
— Te dije que no te enamoraras, te dije que tú no eras la princesa que no sabías la magnitud de lo que…
— Silencio— Ordena Malía sintiéndose extrañam