Capítulo 64.
El corazón de Malía se aprieta, desesperada, porque en ese pequeño escondite secreto sí había un arete pero no era el que había visto días antes.
Era uno completamente diferente.
— Luna, ¿qué sucede?— Cuestiona Ranoa.
Al acercarse, casi corriendo y ver el arete.
— ¿Es ese? ¿Dónde tienen el otro?— Cuestiona la sacerdotisa.— ¿Realmente Benya Lunae es una traidora?
El sentimiento de pérdida para Malía, la única pista, la única forma de probar que ella había tratado de asesinarla, se esfuma entre