Capítulo 144.
Malía se queda completamente congelada agarrándose al respaldo del asiento y sus dedos se vuelven garras rompiendo la piel del cuero de la silla.
Ese olor… esa esencia sería su perdición.
La tensión que la recorría la jalaba como un imán directo al pasado.
Cuando toda su vida era una mentira cruel y manipulada.
Ese par de ojos que la atormentaron en pesadillas estaban frente a ella, aunque cubiertos por esa tela, su instinto y su loba le gritaban la verdad.
Sabía quién era él.
— Yo… yo no pued