Ella emitió un sonido afirmativo mientras se inclinaba para besarle el puente de la nariz, los labios, la mandíbula… Al llegar a su cuello, sacó la lengua y se deleitó con su esencia salada, sabiendo que él se estaba calentando con sus manos.
—¿Y por qué será? —Su voz se quebró en la última palabra mientras ella lo acariciaba, sus dedos tanteando su rigidez. Estaba desesperada por exponerlo a sus manos, su mirada, su boca…
—Ya es hora de que te devuelva el favor —dijo, colocando las manos sob