SU PUNTO DE VISTA
El camión de transporte traqueteaba como si estuviera sostenido con saliva y cinta adhesiva. El polvo se colaba por cada rendija, llenándonos la garganta, cubriendo el equipo, haciendo toser a la mitad del escuadrón como a viejos enfermos.
"Por Dios," jadeó Ellis, subiéndose el pañuelo más alto sobre la nariz. "Parece que nos están metiendo de contrabando, no desplegando."
"Tendrías suerte de que alguien te contrabandeara a cualquier parte, soldado raso," murmuré, ajustándome