SU PUNTO DE VISTA
En todas partes, The Velvet Room latía con vida. En una plataforma elevada, una pareja se movía como si fueran una extensión de la música misma, caderas girando, manos aferrándose, dientes rozando hombros cubiertos de sudor. Detrás de ellos, otra pareja descansaba sobre cojines, sus labios unidos en un beso que era mitad lucha, mitad rendición, sus cuerpos enredados en un nudo interminable.
Las luces cambiaban, violeta, carmesí, dorado, y cada color me golpeaba de una manera d