PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
París resplandecía bajo el cielo vespertino, con miles de luces que brillaban sobre el río como oro líquido. Desde el último piso del Hotel Beaumont, Lucien Moreau permanecía tras la pared de cristal, su reflejo enmarcado contra el horizonte. Parecía tranquilo, sereno, con todo bajo control, tal como se esperaba de un hombre como él.
Pero bajo esa aparente calma, sus pensamientos eran más agudos que el corte de su traje. Esta noche no era una reunión corporativ