PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
El corazón de Rowan martilleaba contra su pecho con la fuerza de un animal salvaje mientras observaba la silueta del vestido de Seraphina recortada contra el cristal veteado por la lluvia. La habitación se sentía cargada de una electricidad casi tangible; el aire era tan denso que cada inhalación se sentía como un trago de anticipación pura. Sabía que debía marcharse, que debía respetar los límites que siempre lo habían mantenido a salvo, pero la atracción era