PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
La lluvia había convertido la ciudad en un espejo infinito, donde cada farola sangraba oro líquido sobre los charcos profundos que adornaban el asfalto. En la amplia entrada circular de la mansión Lancaster, el Bentley esperaba con la paciencia de un depredador, una bestia de metal negro en reposo bajo el aguacero torrencial. Rowan Hale permanecía sentado tras el volante, con la espalda rígidamente recta y la mirada clavada en el reflejo de las imponentes puert