UNA REINA EN EL CORAZÓN DEL REY. CAPÍTULO 8. Secretas intenciones
Iba lista para matar, eso era seguro, pero en su defensa ella siempre estaba lista para eso. No había ni un solo motivo para que el rey la lanzara de la cama a aquella hora del amanecer a menos que fuera algo urgente, así que cuando se lo encontró con el cabello alborotado, y rodeado de tazas de café, comprendió que ella había madrugado, pero él se había pasado la noche sin dormir.
—¡Por Dios, Hasan! —lo regañó atravesando la puerta pero un quejido indignado de la mujer a su lado la hizo volver