UNA REINA EN EL CORAZÓN DEL REY. CAPÍTULO 38. Última voluntad
Cacería.
Los Silenciosos estaban con la adrenalina a tope y la guardia real aún más. A pesar de todo su entrenamiento, eran muy contadas las ocasiones en que realmente tenían que actuar, porque los Garibaldi eran más respetados en Europa que el mismo Papa. Así que aquella era una oportunidad de ejercer para lo que realmente se les pagaba.
En entrenamiento intensivo de la guardia real y más de cien hombres seleccionados del ejército comenzó esa misma mañana, mientras, un salón de operaciones se