UNA REINA EN EL CORAZÓN DEL REY. CAPÍTULO 36. La guerra será
La mano de Giulia retuvo la de Hasan apenas este se levantó, pero en cuanto hizo el primer gesto por incorporarse, los labios del rey chocaron con los suyos en un beso urgente y controlado que terminó en una rotunda negación.
—No lo voy a permitir. No te vas a levantar de esta cama hasta que el doctor diga que estás bien como para levantarte, y más vale que no me discutas —sentenció.
La muchacha respiró profundo, pero terminó asintiendo.
—No hagas esto en privado —le aconsejó—. Tienes un nuevo