UNA REINA EN EL CORAZÓN DEL REY. CAPITULO 76. Un pequeño demonio del desierto
En el interior del palacio, los médicos y las enfermeras habían sido convocados de inmediato para atender a Giulia, y nadie se atrevió a protestar cuando Hasan entró con ella y se quedó apretando su mano todo el tiempo, susurrándole palabras de ánimo y de mucho, mucho amor.
El bebé estaba apurado por nacer, pero el trabajo de parto no sería rápido y para cuando las contracciones de Giulia comenzaron a ser más seguidas, ya la muchacha estaba completamente exhausta.
—Oye, oye… Tú puedes —le sonri