MUÑEQUITA. CAPÍTULO 42. Un hombre que cumple sus promesas
Kristoff frunció el ceño ante aquella afirmación, porque no entendía absolutamente nada pero estaba seguro de que Michael no decía nada en vano.
“De qué diablos estás hablando?”, gruñó al teléfono y Michael respiró profundo antes de responder.
—Que conste que te lo advertí, hermanito. No importa dónde yo esté, te advertí que iba a alcanzarte en el mayor silencio y que las consecuencias serían peores si me atacabas. Así que aleja a tus hombres de mi maldit@ propiedad y mándalos a pagar el fuego