MUÑEQUITA. CAPÍTULO 40. El perro que muerde
La consternación en aquella sala era mayúscula. Nadie salvo Mitch y Grace tenían idea de lo que estaba pasando, y hasta el mismo Brima miraba espantado cómo los hombres de Kristofff intentaban moverlo sin ningún resultado. El líder del clan Vrabche estaba consciente, lúcido y despierto, pero también estaba completamente paralizado del cuello para abajo, a tal punto que si sus hombres querían llevárselo era probable que tuvieran que cargar incluso con la silla.
Se volvieron furiosos hacia Mitch