MUÑEQUITA. CAPÍTULO 12. No te vayas
| ¡Infarto agudo del miocardio!
Mitch ni siquiera se acordaba de que respirar era un requisito indispensable para sobrevivir; porque todo lo de Grace estaba sobre todo lo suyo y podía sentir el calor desproporcionado que aquel contacto provocaba.
—Muñequita qué...
—¿Quién te enseñó a esconderte? —replicó ella—. ¿Crees que no me he dado cuenta de que no te has cortado el cabello desde que llegaste?
—No es eso...
—Solo eres bastante maduro como para no ir por ahí buscando los problemas —comprendi