CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 67. La palabra de un hombre
Le dolía, era algo que simplemente le dolía demasiado. Jana no sabía si estaba llorando o reclamando, solo que no podía seguir con aquel dolor atravesado en el pecho durante más tiempo.
—¡¿Me quieres explicar qué demonios está pasando, Mitch?! —le gritó a su hermano y del otro lado solo se escuchó un suspiro cansado.
“Dime que estás sentada y que vas a tranquilizarte, por favor”, le pidió aunque sabía que eso era mero protocolo, porque descubrir que Kristoff estaba vivo lo que menos haría sería