CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 50. El principio del fin
DOS MESES DESPUÉS
Era extraña la forma en que el tiempo pasaba, como si no existiera, como si nada fuera realmente importante más que estar allí.
El invierno se hacía insoportablemente crudo, pero Kris lo compensaba con aquellos brazos que de alguna manera siempre lograban estar a su alrededor.
Para Jana hablar cada vez era menos difícil, Kris le traía un terapeuta a casa y en la noche se arrebujaban delante de cualquiera de las chimeneas y solo se quedaban allí juntos, mientras Jana sucumbía a