CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 27. Una última oportunidad para la verdad
Sabía que aquel rugido lleno de frustración de Kris era para ella, y Jana no pudo evitar mirarlo con el asco reflejado en los ojos.
—Álida ordenó que viniera a cambiar tus sábanas —respondió sin inmutarse mientras él miraba a la mujer sobre su cama con expresión feroz.
—¡¿Qué tú hiciste qué?! —la increpó furioso y Álida se cubrió con las sábanas con la respiración acelerada.
Cuando había dado aquella orden, lo que había esperado era que Jana rompiera en llanto y saliera corriendo con el orgullo