CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 17. El agujero del conejo
Jana todavía estaba cansada y medio dormida cuando llegaron al aeropuerto y vio aquella caravana de ocho autos esperándolos.
Durante todo el trayecto todavía no fue capaz de comprender bien lo que estaba sucediendo. Sabía que Kris no era el epítome de la bondad y la belleza, él mismo se llamaba mercenario, pero de ahí a ser escoltado por ocho camionetas que hasta parecían blindadas era mucho.
Luego todo su instinto reaccionó, y comenzó a tensarse en el mismo momento en que todos aquellos hombre