CAPÍTULO 85. Un cariñito pasado de tono
Mar parecía una amazona lista para el combate, y Alan ni siquiera estaba en posición de protestar. Literalmente estaba con las nalgas al aire entre dos mujeres locas así que solo cerró los ojos y rezó para que aquello no terminara en campaña de guerra.
—¿Algo más que necesites? —preguntó Mar con tono desafiante y la masajista se encogió de hombros.
—Pues yo estoy aquí para hacer mi trabajo —dijo con determinación—. Si no lo hago es a mí a la que despiden, así que lo tocas tú o lo toco yo, pero