CAPÍTULO 80. Demonios en paz
"¡Dime que está bien! ¡Por dios dime que está bien, Alan!", sollozaba Mar al teléfono mientras él intentaba que no se le escapara ni un solo gruñido de dolor mientras caminaba apurado hacia el pequeño cuarto donde habían internado a Michael.
—Tranquila mi amor, ya llego... ya estoy llegando, Mitch está bien, está b...
Alan abrió la puerta y lo recibió el grito feliz de su hijo.
—¡Papiiiiiiiii! —exclamó el pequeño corriendo hacia sus brazos y Alan respiró aliviado cuando lo vio corriendo y salta