CAPÍTULO 71. Dinero oculto
Alan y Mar se quedaron mirándose, impresionados ante la reclamación de Lizetta mientras esta golpeaba el capó con las palmas abiertas.
—¡Pero te has vuelto loca! —gruñó Alan bajando del coche y Mar hizo lo mismo.
—¡No, no estoy loca, estoy furiosa! —gritó ella—. ¡Retira la denuncia, mi padre está en la cárcel por tu culpa...!
—¡No, tu padre está en la cárcel porque es un ladrón! —rugió Alan avanzando hacia ella.
No tenía idea de que lo habían capturado. Ciertamente había pagado unos buenos