CAPÍTULO 70. Sí a todo
Mar cerró los ojos un instante mientras sentía a Alan soplando despacito sobre su cara, como si fuera una pequeña autorización e incluso ayuda para que se desmayara tranquilamente mientras él le echaba fresquito.
—Que conste que esta no era la forma en la que tenía planeado desmayarte, solo para que lo sepas —sonrió acariciándola con la punta de la nariz antes de que su boca se cerrara nuevamente sobre su piel.
—Solo va a ser un segundo...
—¡Ni un segundo! ¡Desmáyate en el auto de regreso, que