CAPÍTULO 59. Una negociación
No era sorpresa. Era consternación, rabia, incredulidad. Era el choque violento de un hombre contra la realidad, porque ni en sus peores pesadillas Sandro Dragonov había esperado que aquel juicio lo llevara directamente a la boca del FBI.
Su padre lo colgaría de uno de los cedros del jardín de su mansión solo por aquello.
—¡Esto es inaudito! —gritó mirando a Connor y dándose cuenta de que sabía perfectamente a qué lo había expuesto—. ¡No pueden hacerlo! ¡Su señoría, si lo que quiere es dinero