CAPÍTULO 41. Te bañabas más en África
Desesperación. Esa era la palabra correcta para describir lo que sentía en aquel momento. Aquellas ganas de llorar que no se le iban aun sabiendo que no podía hacer nada.
—Sabía que Mitch iba a extrañar a Alan, pero no pensé... no así... —murmuró mientras intentaba limpiarse la cara y sentarse en el sofá—. No ha querido hacer nada en todo el día, apenas comió... Solo quiere verlo.
—Bueno, no es el único, por el otro lado tengo un médico desquiciado que amaneció gritándome en mi casa por haberte