CAPÍTULO 25. Déjame verte
—¿Ya se durmió otra vez? —preguntó él en un susurro.
—Sí creo que sí...
Se quedaron mirándose un minuto, eterno... infinito... hasta que Mar se dio cuenta de que el agua se estaba poniendo roja a su alrededor.
—¡Ay por dios, no...!
—¡Maldición, te vas a ensuciar...! —rezongó Alan poniéndose de pie tras ella.
—Ya quítate eso, al cesto de la ropa sucia...
—¿Qué sucia? ¡Al cesto de la basura!
—¡Yo no voy a tirar mi... pijama!
—¡Yo te compro otro, no seas chiquilla!
—Ya bota el agua, qué asquito...