Oir esas palabras dichas con tanto sentimiento en la boca de Edward dejaron a Rossi casi sin poder respirar por completo. Tenía la sensación de que en cualquier momento podía desmayarse. La pesadilla que había sido su vida en el pasado se estaba convirtiendo en un sueño. Y, perversamente, estaba disfrutando de ello y ella no terminaba de comprender.
–Lo... lo que has dicho ha sido . . –Rossi no pudo continuar y Edward exclamo con molestia
–Por lo que me dijo Altemirante, Soy tacaño y arroga