Rossi habia huido de él. Lo dejo allí en la terraza y se metio a su habitación su corazón palpitaba en su pecho.
Deseaba a Edward. Y aquello suponía una prueba muy dura para su voluntad, para su capacidad de contención y para su verdad.
Ella sabia que al final, la satisfacción de aquel deseo acabaría suponiendo su perdición.
Cerró los ojos con fuerza, apretó los puños y esperó a que su cuerpo dejara de temblar para moverse. Cuando recuperó el aliento se desvistió. Entró en el baño y abrió