La noche anterior había sido reveladora para Edward y para Rossi. Ella no pudo evitar las caricias de Edward. Se perdió en sus brazos y en sus besos, le costó mucho separase de él y huir a su habitación temblando por las emociones que la embargaba igualmente Edward quedaba inquieto pero feliz.
Habían pasado dos días desde que él le había propuesto que vivieran juntos de forma permanente, pero Rossi no había aceptado, las dudas estaban presentes en ella. Si le daba tiempo para pensarlo, sin d