Diego sentía una creciente irritación en su interior. No quería tener hijos, pero al ver la actitud de Irene, se sentía extrañamente incómodo.
—¿Tu abuelo quiere un hijo, y tú, qué piensas? —preguntó Diego—. ¿También lo quieres para consolidar tu posición como la señora Martínez?
En realidad, Irene había imaginado más de una vez cómo sería tener un hijo de Diego. En esos momentos, se llenaba de alegría y dulzura. Aunque sabía que Diego no la quería, pensaba que un niño con su sangre podría parec